Invernaje de la piscina en Mallorca: mantenimiento de invierno, cubierta y errores que salen caros
Cómo preparar la piscina de tu villa en Mallorca para el invierno: cuándo hibernarla, invernaje activo o pasivo, cubierta, clorador salino y qué no hacer nunca.
Cuando termina la temporada de baño, muchos propietarios de villas en Mallorca se hacen la misma pregunta: ¿qué hago con la piscina hasta la primavera? La respuesta corta es que no se vacía y no se abandona. El invierno mallorquín es suave, con heladas muy poco frecuentes fuera de la Serra de Tramuntana, así que aquí no hace falta el invernaje drástico del centro de Europa, con tuberías purgadas y bombas desmontadas. Lo que sí hace falta es un mantenimiento de invierno bien planteado, porque una piscina desatendida de noviembre a marzo llega a abril con el agua verde, cal incrustada en la línea de flotación y, a menudo, con algún equipo dañado. El momento de empezar no lo marca el calendario sino el agua: cuando su temperatura baja de forma estable de unos 15 °C, las algas casi dejan de crecer y se puede reducir el tratamiento con seguridad. En Mallorca eso suele ocurrir entre mediados de noviembre y diciembre; hibernar antes, con el agua todavía templada, es la causa más habitual de un agua estropeada a mitad de invierno.
Hay dos formas de hacerlo. En el invernaje activo la instalación sigue funcionando a bajo régimen: la filtración se reduce a unas pocas horas diarias, se mantiene un nivel mínimo de desinfectante y un técnico pasa cada dos o tres semanas a controlar el agua y vaciar cestos y skimmers. Es la opción recomendable en la mayoría de villas de la isla, sobre todo si la casa se usa o se alquila en invierno o si la piscina forma parte de la vista desde el salón. En el invernaje pasivo se hace un tratamiento de choque, se ajusta el pH, se añade un producto invernador con antialgas y anticalcáreo, se limpia a fondo el filtro, se cubre el vaso con una cubierta opaca y se detiene la filtración durante semanas. Ahorra electricidad y visitas, pero exige una cubierta de calidad bien tensada y un agua perfectamente equilibrada antes de cerrar; si entra luz u hojas, el problema aparece debajo de la lona sin que nadie lo vea. En ambos casos el paso previo es el mismo: limpieza completa de fondo y paredes, lavado y enjuague del filtro, y equilibrio de pH, alcalinidad y dureza.
Los errores que más dinero cuestan se repiten cada año. El primero es vaciar la piscina: el agua protege el vaso frente a los cambios de temperatura y frente a la presión del terreno, y una piscina vacía puede fisurarse, desprender gresite o deformar el liner, además de desperdiciar un agua que en la isla es escasa y está sujeta a restricciones en años de sequía. El segundo es olvidarse del clorador salino: con el agua fría la célula trabaja forzada y se desgasta mucho antes, por lo que la mayoría de fabricantes aconsejan reducir la producción o desconectar el equipo por debajo de unos 15 °C y pasar a una dosificación manual mínima. El tercero es desconectar todo y marcharse, sin que nadie revise el nivel del agua tras las lluvias fuertes de otoño, la tensión de la cubierta después de un temporal de viento o el estado de la bomba, que sufre si pasa meses parada con humedad y salitre. Y en las noches contadas en que se anuncia helada en zonas altas o de interior, basta con programar la filtración de madrugada para que el agua en movimiento proteja tuberías y equipos.
En cuanto al coste, el mantenimiento de invierno es sensiblemente más barato que el de verano: menos visitas, menos producto y muchas menos horas de bomba, por lo que la mayoría de empresas aplican una cuota de temporada baja reducida o un precio por visita quincenal. La cubierta de invierno es una inversión aparte que depende del tamaño y la forma del vaso, y que se amortiza en producto, en agua evaporada y en horas de limpieza al reabrir. Comparado con lo que cuesta recuperar un agua verde, descalcificar un revestimiento o sustituir una célula de electrólisis, el invernaje bien hecho es de lo más rentable que puedes contratar para tu villa. Si además no vives en la isla, lo sensato es que el mismo técnico que cuida la piscina en verano la siga viendo en invierno y te envíe un breve informe con fotos tras cada visita. En Mallorca VillaCare te ponemos en contacto con empresas de mantenimiento de piscinas de confianza en tu zona, para que la piscina pase el invierno protegida y esté lista para el primer baño de la primavera.
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